Tener una silla plegable en casa es algo imprescindible, para poder atender a las visitas sin que el espacio en el salón se reduzca drásticamente. Sin embargo, resulta muy difícil conjugar utilidad con diseño, y lo normal es que estas sillas no sean especialmente vistosas.

Stitch Chair, del diseñador Adam Groodum y comercializada por la firma Cappellini. Es de aluminio, y una vez plegada apenas ocupa 15 mm de ancho, lo que posibilita que la guardemos en cualquier rincón.

Tampoco estoy seguro de que la silla sea la mejor solución. Cierto es que es muy original, y tiene un diseño muy divertido, pero salvo para la habitación de los niños me parece que su combinación de colores es bastante estridente. Eso sí, hay opciones de un sólo color.

Vía | Decoesfera